miércoles, 15 de junio de 2011

Lanzamiento de inque


El juego o competición de inque consiste en un tablero dibujado sobre tierra tal y como puede verse en la figura. Con un inque o punzón de hierro similar al extremo defensivo de una maquila o bastón vasco, se lanza hacia el número y posteriormente se recoge a la pata coja. El lanzamiento más difícil es el último ya que el punzón o inque tiene que clavarse en la zona dentro de la semicircunferencia.

Es hoy día, un juego infantil y antiguamente un juego de guerra contra el avance del cristianismo en el País Vasco. No podemos imaginar un choque entre creencias religiosas pero este juego nos habla precisamente de cómo el vasco se enfrentó a las nuevas creencias. El tablero representa una cruz. El hecho de que esté numerado representa la creencia que la nueva fé estaba relacionada a las matemáticas, a figuras geométricas y estructuras ordenadas.

De acuerdo con la Biblia, la nueva fé se propaga a través de predicadores y apóstoles. El juego nos dice que las primeras formas organizativas de la Iglesia, según los vascos, eran una especie de "tótem" compuesto de figuras matemáticas. El Dios cristiano nacía del interior de la Tierra y todos los integrantes de la nueva fé eran iguales pero con diferente valor.

El vasco ataca primero a aquellos miembros o seguidores de la nueva fé más cercanos o menos relevantes, posiblemente a las extremidades inferiores y prosigue atacando hasta llegar a los apóstoles y otros predicadores. Por lo que dice el juego, no había forma de herir sin ser herido al recoger el arma a la pata coja durante todo el juego. Podemos decir que fueron asesinados bastantes predicadores con golpes certeros de inques lanzados a distancia por "neskas" o guerreras vinculadas a templos y dioses vascos primitivos. Tampoco se descarta secuestros e interrogatorios a aquellos predicadores y discípulos durante el Imperio Romano.

Algunos inques con los que presumiblemente fueron atacados y asesinados los primeros predicadores católicos aún se conservan. El inque está íntegramente hecho de hierro y tiene el tamaño y forma de un bolífrafo bic de extremo cónico y puntiagudo. Se lanza de dos formas, haciéndolo girar a gran velocidad cogiendo el extremo con el índice y el pulgar o arrojándolo con la mano extendida. Esta última forma permite que el inque permanezca oculto entre los dedos hasta que es lanzado.

En la Alta Edad Media, posiblemente antes de las "cruzadas", años 800-1000, la Iglesia Católica entierra todo lo relacionado con otras religiones y cultos minoritarios. En algunos casos se alejan restos de algunos templos, ídolos, piedras sagradas, reliquias...etc. kilómetros. Después son destruidos y enterrados en zonas poco habitadas y ríos con desembocadura al mar. Alrededor de estas zonas de enterramiento, hoy día, se encuentran las universidades vascas y edificios relacionados con la educación superior. Esto indica que la religión y la educación en la Edad de Hierro y también antes, eran, en el País Vasco, una misma cosa. Algunos vestigios o reliquias quedaron al descubierto durante el siglo pasado pero confundidos con moldes industriales volvieron a ser enterrados.

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